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Diagnóstico de 5 minutos: ¿qué tan sano está tu negocio online?

20 preguntas sobre cómo vendés, facturás, manejás el stock, cobrás y atendés después de la venta. Al final te damos un puntaje de 0 a 100, un radar con las cinco partes y una hoja de ruta con lo que conviene arreglar primero. Sin registro y sin dejar el mail.

Canales1 / 20
¿En cuántos lados vendés hoy?

Contá cada uno: el local, WhatsApp, Instagram, Mercado Libre, tu tienda web.

Pregunta 1 de 20. Canales.

Se guarda solo en tu navegador: si cerrás la pestaña, después seguís donde ibas. No pedimos mail ni te registramos.

Medir antes de comprar: por qué este orden importa

La escena se repite: un comercio que vende bien decide ordenarse, contrata tres sistemas en un mes y a los noventa días está peor que antes. No porque las herramientas fueran malas, sino porque cada una resolvía un problema que no era el más urgente. Ordenar la operación es como arreglar una casa: si tenés una filtración en el techo, no empezás por pintar el living.

Un negocio que vende online tiene cinco partes que se sostienen entre sí. Canales: por cuántos lados vendés y qué pasa si se te cae el más grande. Facturación: si facturás todo lo que cobrás, con cuánto esfuerzo y qué hacés cuando ARCA no responde. Stock: si el número que ves es el que hay, en todos lados al mismo tiempo. Cobros: cómo te pagan, cuándo tenés la plata disponible y cuánto te queda limpio después de comisiones, envío e impuestos. Postventa: qué pasa entre que despachás y que el cliente vuelve a comprar.

Casi siempre hay una que arrastra a las demás. Vender sin stock no es un problema de stock: te cuesta reputación en el canal, te obliga a devolver la plata y te quema al cliente. No conciliar lo que te depositaron no es un tema contable: es la única forma de enterarte de que te están cobrando una comisión distinta a la pactada. Por eso este diagnóstico no te da una lista de veinte tareas, sino tus tres puntos más flojos con dos o tres acciones cada uno.

Qué hacer con el resultado

Anotá el puntaje y la fecha. Elegí la primera prioridad y hacé solo esa durante dos semanas: si intentás las tres a la vez, no vas a terminar ninguna. Las acciones están escritas para que sirvan con lo que ya tenés (una planilla, un cuaderno, media hora un lunes a la mañana); algunas las puede automatizar un sistema como Zafo, y están marcadas con un punto naranja para que sepas cuál es cuál, pero ninguna depende de que contrates nada.

Repetilo en tres o cuatro meses. La segunda vez el puntaje importa menos que la diferencia: si arreglaste el stock y el número de esa dimensión subió, el método funciona. Si volvió a bajar, lo que cambiaste fue una rutina personal y no un proceso, y eso siempre se cae cuando llega el primer mes ocupado.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda de verdad?

Entre 4 y 6 minutos. Son 20 preguntas de opción múltiple, una por pantalla, y ninguna te pide buscar un número: se contestan con lo que ya sabés de tu negocio.

¿Tengo que dejar mi mail para ver el resultado?

No. El puntaje, el radar y la hoja de ruta aparecen apenas terminás, sin registro y sin mail. Si querés guardarlo, lo podés imprimir o bajar en PDF desde el mismo botón.

¿Sirve si vendo solo por redes, sin tienda online?

Sí. Las cinco dimensiones que mide (canales, facturación, stock, cobros y postventa) existen igual sin tienda web: cambia cómo las resolvés, no si las tenés. De hecho, quien vende por chat suele sacar puntaje bajo en stock y postventa, que es justo donde más se pierde plata.

¿Qué significa el puntaje?

Va de 0 a 100 y se reparte en cinco partes de 20 puntos. De 0 a 40 el negocio está sostenido a pulmón: funciona porque estás vos atrás de cada cosa. De 41 a 70 lo básico anda y hay agujeros conocidos. De 71 a 100 la operación está ordenada y lo que queda son fugas silenciosas, como comisiones que nadie concilia.

¿Los datos que pongo quedan guardados en algún lado?

Tus respuestas se guardan solo en tu navegador, para que puedas cerrar la pestaña y seguir después. No viajan a ningún servidor. Podés borrarlas cuando quieras con el botón de empezar de nuevo.

¿Cada cuánto conviene repetirlo?

Cada tres o cuatro meses, o después de un cambio grande: abrir un canal nuevo, cambiar de sistema de facturación, sumar un depósito. Sirve para ver si lo que arreglaste se sostuvo o si volviste a la costumbre vieja.

Ya sabés qué arreglar. Zafo hace la parte aburrida.

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